A pesar de no haber vuelto a comprar un solo CD en una tienda de Mixup (al menos para mi), sigo siendo cliente de la tienda aunque solo para películas en DVD y sobre todo las que están en promoción (las de menos de 100 pesos son mis favoritas). Cada vez con menos frecuencia, gracias a la renta y venta de películas en la iTunes Music Store de Estados Unidos, pero por lo menos una vez al mes me doy una vuelta por el Mixup de Reforma 222 (ahora es el centro comercial mas cercano a mi casa) y salgo con un par de películas en DVD que en menos de una semana están convertidas en archivo y que agrego a mi biblioteca de iTunes para verlas en pantalla grande através del AppleTV.
Eso estaba haciendo hace una semana (de vuelta en el Mixup de Perisur) cuando noté una serie de anuncios a la entrada del local que indicaban la dirección www.mixupdigital.com mostrando a un chavo sentado en el piso frente a una computadora portátil instalada sobre una bocina y escuchando música (supongo) con un par de audífonos de diadema.
Los anuncios son tan poco atractivos que los note al salir de la tienda y solo porque estaba esperando a alguien que todavía estaba formado en la fila para pagar; sin embargo me llamo la atención la nueva dirección e intenté entrar en ese momento desde el navegador de mi iPhone. Lo primero que descubrí es que no funciona si no tienes instalado el complemento Silverlight (algo como el famosísimo Flash pero de Microsoft) y como el iPhone no acepta que se instalen complementos al navegador pues me quedé con las ganas y no me puede enterar de lo que se trataba hasta que un par de días después entre desde mi casa.
Para mi sorpresa: se trata de la nueva tienda de música en archivos mp3 que desde el 21 de mayo pasado le da servicio a todo México con un catálogo de algo así como 500,000 canciones de todos los géneros y la promesa de llegar a 1,000,000 para finales de año y seguir creciendo.
Los precios son en pesos (de 10 a 13 pesos por canción) y se puede pagar con cualquier tarjeta (crédito o debido) emitida en México, con tarjetas de regalo de Mixup o con depósitos bancarios (¡¿en serio?!, ¿quién hace eso?).
Sobre la funcionalidad de la página y el proceso de compra se puede criticar y echar toda la tierra que se quiera; por mi parte solo diré que funciona bastante bien para solo tener 10 días y que no vale la pena compararlo con el súper experimentado Amazon.com y mucho menos con la elegancia y eficiencia de la iTunes Music Store que tiene mas de cinco años en esto.
En menos de 10 minutos ya estaba haciendo mi primer compra: “Magnificent” de U2 y “Aquí Estoy Yo” de Luis Fonsi (Ok, me disculpo por la segunda). Ambos archivos incluían todos los datos (nombre, artista, año, nombre del álbum, etc.) y la imagen de la portada de tal manera que cuando los importé a mi biblioteca de iTunes ya estaban listos para llevar. La calidad es muy buena (256kbps) y los archivos van a estar disponibles para bajarlos en cualquier momento desde mi historial de compras en mi cuenta de la tienda por si algún día los pierdo o los borro accidentalmente. Bastante bien, ¿no?
No paso mucho tiempo antes de que hiciera mi segunda y tercera compras, y seguramente habrá una cuarta, décima y una quincuagésimo séptima si se ponen las pilas y ofrecen los lanzamientos al mismo tiempo que la tienda física y si amplían el catálogo de todos los géneros hasta ofrecer el repertorio completo de las principales disqueras y el de las independientes.
Realmente estoy muy emocionado por volver a comprar música en Mixup pero mas que otra cosa por lo que implica que el mayor minorista de música en CDs y películas en DVDs en México sea el mismo que incursiona en la venta de archivos mp3 por Internet de forma tan seria y sobre todo, como una extensión natural de su negocio. ¿Qué hubiera sido de Tower Records si, por lo menos, lo hubiera intentado?
De las razones para decir que esto es el evento del año en la tecnología de consumo de nuestro país, solo piensen en cuantos de ustedes, sus amigos y sus conocidos tienen una computadora y por lo menos un teléfono celular con capacidad para reproducir archivos mp3 o, mejor aún, un iPod (de Apple o de cualquier otro fabricante). A pesar de la piratería, el mercado de música en México es el 9º o 10º en el mundo, somos el mayor productor de cantantes en español, tenemos la industria de medios mas desarrollada de Latinoamérica y somos el quinto mercado para la música en inglés. No tengo idea de que tanto dinero representa todo eso pero estoy seguro de que una rebanadita del pastel es mucha, pero mucha lana.
Aunque no es algo nuevo en el mundo, la posibilidad de que cualquier mexicano (con una computadora, Internet y 10 pesos en la bolsa) pueda comprar música a cualquier hora y sin moverse de su silla, es una de esas cosas que nomás no había cuajado en los intentos anteriores (no recuerdo los nombres de esas tiendas) en buena parte por las restricciones de las disqueras y porque, quizá no era el momento. Si esta es la buena; van a pasar dos cosas: voy a dejar de rezarle a San Jobs para que abran la iTunes Music Store en México y la forma de comprar música en nuestro país va a cambiar para siempre. ¿No les parece suficiente para considerarlo “el evento del año”?
¡Ahora si mis amigos! Dejen de perder el tiempo y vamos todos a comprar música a Mixup Digital que es, finalmente, lo que estábamos pidiendo: un forma legal y fácil de comprar archivos de música sin protección ni candados en México y en pesos mexicanos.
mayo 31, 2009
Mixup Digital (parte 1)
Después de un año de silencio y debido a recientes acontecimientos en el mundo de la tecnología de mi país (México por si no se acuerdan), estoy de regreso para publicar lo que he escrito en lo últimos meses y una que otra actualización como la de hoy.
El evento de año (hasta ahora) en el mundo de la tecnología de consumo es sin duda el lanzamiento de la tienda de música en archivos mp3 sin protección ni candados por parte de nuestro muy querido y añorado Mixup.
Si, ya se que se escucha rete sangrón eso de “el evento del año” pero tengo muchas razones para decirlo. Para empezar a explicar me voy a remontar al momento en la historia en que llegó a mi casa un equipo Goldstar (¡¿?!) que incluía un reproductor de CDs con capacidad para tres discos.
Yo andaba en esos años en los que solo tienes el dinero que te dan tus papas y los míos no eran exactamente espléndidos (aunque nunca me hizo falta algo) y por lo tanto tenia que juntar mis moneditas si quería comprarme algún caprichito del que no pudiera convencer a mi mamá (el lado consumista de la familia). Recuerdo haber ahorrado por bastante tiempo antes de poder llegar a la sección de clásicos de Mixup de Perisur (el centro comercial mas cercano a mi casa) a comprar mi primer CD.
De hecho fueron tres CDs porque se trataba de una opera completa: una grabación de 1984 de “Carmen” de Georges Bizet interpretada por Julia Migenes Johnson y Placido Domingo, dirigida por Lorin Maazel al frente de la Orchestre Nacional de France y de la cual se hizo un video tipo película que fue transmitido a principios de los 90’s en los Domingos de Opera del Canal 22 de donde yo tome el gusto por este genero (¡nerd!).
A partir de esa compra y durante los siguientes 15 años gaste cualquier cantidad de dinero en mas de quinientos discos de mi música preferida; la mayor parte de ellos comprados en Mixup en interminables visitas a la tienda de Perisur en las que pedía me dejaran escuchar la calidad de la grabación (si se trataba de operas o de música clásica) o todas las canciones del álbum antes de decidir su compra.
En el Mixup de Pabellón Insurgentes (cercano a mi primer lugar de trabajo después de salir de la universidad) estrené mi primer tarjeta de crédito, en el de Plaza Cuicuilco (mas cercano a mi casa que Perisur) gasté todo mi primer aguinaldo y en la recién inaugurada tienda Mixup Clasico de Perisur (ahora es una iShop) hice mi primer compra diferida a 12 meses con AmericanExpress en un arranque de locura y por una cantidad insólita e impagable en una sola exhibición. Que años aquellos… cuantos recuerdos.
Junto con el 2000 llego el momento de convertir muchos de mis compactos (empezando por mis favoritos) a archivos para poder escucharlos en la computadora sin necesidad de insertar el CD y también pasarlos a un reproductor portátil. En mas de cinco ocasiones estuve días completos frente a la computadora empezando desde cero para convertir todo al nuevo formato de moda (atrac3, wma, mp3, mp3pro, acc, etc.) o para aumentar la calidad (de 64kbps a 96kbps a 128kbps, etc.) y sacar mejor provecho de una larga lista de reproductores portátiles con cada vez mayor capacidad de almacenamiento.
Los compactos pasaron de ocupar un lugar importante en la habitación a una serie de cajas en donde aun siguen siendo cuidadosamente guardados en el fondo del closet; si embargo la colección no dejaba de crecer y tan pronto como llegaba a casa con una nueva adquisición, se repetía el ritual de quitar la envoltura y hojear el “librito” mientras convertía todo el contenido del disco en la computadora y así escucharlo por primera vez mientras guardaba el disco, la caja y su “librito” junto con el resto de CDs para no volverlo a ver ni tocar en un largo rato.
A principios del 2004 descubrí las tarjetas de prepago de la iTunes Music Store (iTMS) de Estados Unidos, hice una prueba con una de 10 USD y desde entonces hasta hace una semana he gastado mas de 5,000 USD en archivos de música que hasta hace poco solo podía reproducir através de iTunes (en PC o Mac) y de manera portátil solo con un iPod (Apple, por supuesto).
A principios de marzo pagué 30 centavos en la iTMS por cada canción para convertir los archivos protegidos a archivos libres de candados y así poder reproducirlos en cualquier equipo, de cualquier marca sin necesidad de sincronizar con una sola computadora y estar obligado a usar iTunes.
Ustedes saben que soy usuario de una iMac, una MacBook, un iPhone, un iPod Nano y un iPod Shuffle; así que no tengo problema alguno con usar iTunes y depender en todo momento de la voluntad y los caprichos de Apple. Sin embargo vivo en México, mi cuenta de banco está en México y mis tarjetas han sido emitidas en México por lo que para comprar en la iTMS tuve que crear una cuenta basado en la mentira de que mi lugar de residencia está en Florida (me mude hace 3 años después de dos de vivir en California) y siento un gran remordimiento cada vez que le doy click en “Aceptar” a los términos de la tienda en donde claramente dice que no intentaré hacer uso del servicio fuera de Estados Unidos. Eso es demasiado ilegal para alguien como yo que no tengo ni un solo archivo pirata en mi colección de mas de 10,000 canciones.
El evento de año (hasta ahora) en el mundo de la tecnología de consumo es sin duda el lanzamiento de la tienda de música en archivos mp3 sin protección ni candados por parte de nuestro muy querido y añorado Mixup.
Si, ya se que se escucha rete sangrón eso de “el evento del año” pero tengo muchas razones para decirlo. Para empezar a explicar me voy a remontar al momento en la historia en que llegó a mi casa un equipo Goldstar (¡¿?!) que incluía un reproductor de CDs con capacidad para tres discos.
Yo andaba en esos años en los que solo tienes el dinero que te dan tus papas y los míos no eran exactamente espléndidos (aunque nunca me hizo falta algo) y por lo tanto tenia que juntar mis moneditas si quería comprarme algún caprichito del que no pudiera convencer a mi mamá (el lado consumista de la familia). Recuerdo haber ahorrado por bastante tiempo antes de poder llegar a la sección de clásicos de Mixup de Perisur (el centro comercial mas cercano a mi casa) a comprar mi primer CD.
De hecho fueron tres CDs porque se trataba de una opera completa: una grabación de 1984 de “Carmen” de Georges Bizet interpretada por Julia Migenes Johnson y Placido Domingo, dirigida por Lorin Maazel al frente de la Orchestre Nacional de France y de la cual se hizo un video tipo película que fue transmitido a principios de los 90’s en los Domingos de Opera del Canal 22 de donde yo tome el gusto por este genero (¡nerd!).
A partir de esa compra y durante los siguientes 15 años gaste cualquier cantidad de dinero en mas de quinientos discos de mi música preferida; la mayor parte de ellos comprados en Mixup en interminables visitas a la tienda de Perisur en las que pedía me dejaran escuchar la calidad de la grabación (si se trataba de operas o de música clásica) o todas las canciones del álbum antes de decidir su compra.
En el Mixup de Pabellón Insurgentes (cercano a mi primer lugar de trabajo después de salir de la universidad) estrené mi primer tarjeta de crédito, en el de Plaza Cuicuilco (mas cercano a mi casa que Perisur) gasté todo mi primer aguinaldo y en la recién inaugurada tienda Mixup Clasico de Perisur (ahora es una iShop) hice mi primer compra diferida a 12 meses con AmericanExpress en un arranque de locura y por una cantidad insólita e impagable en una sola exhibición. Que años aquellos… cuantos recuerdos.
Junto con el 2000 llego el momento de convertir muchos de mis compactos (empezando por mis favoritos) a archivos para poder escucharlos en la computadora sin necesidad de insertar el CD y también pasarlos a un reproductor portátil. En mas de cinco ocasiones estuve días completos frente a la computadora empezando desde cero para convertir todo al nuevo formato de moda (atrac3, wma, mp3, mp3pro, acc, etc.) o para aumentar la calidad (de 64kbps a 96kbps a 128kbps, etc.) y sacar mejor provecho de una larga lista de reproductores portátiles con cada vez mayor capacidad de almacenamiento.
Los compactos pasaron de ocupar un lugar importante en la habitación a una serie de cajas en donde aun siguen siendo cuidadosamente guardados en el fondo del closet; si embargo la colección no dejaba de crecer y tan pronto como llegaba a casa con una nueva adquisición, se repetía el ritual de quitar la envoltura y hojear el “librito” mientras convertía todo el contenido del disco en la computadora y así escucharlo por primera vez mientras guardaba el disco, la caja y su “librito” junto con el resto de CDs para no volverlo a ver ni tocar en un largo rato.
A principios del 2004 descubrí las tarjetas de prepago de la iTunes Music Store (iTMS) de Estados Unidos, hice una prueba con una de 10 USD y desde entonces hasta hace una semana he gastado mas de 5,000 USD en archivos de música que hasta hace poco solo podía reproducir através de iTunes (en PC o Mac) y de manera portátil solo con un iPod (Apple, por supuesto).
A principios de marzo pagué 30 centavos en la iTMS por cada canción para convertir los archivos protegidos a archivos libres de candados y así poder reproducirlos en cualquier equipo, de cualquier marca sin necesidad de sincronizar con una sola computadora y estar obligado a usar iTunes.
Ustedes saben que soy usuario de una iMac, una MacBook, un iPhone, un iPod Nano y un iPod Shuffle; así que no tengo problema alguno con usar iTunes y depender en todo momento de la voluntad y los caprichos de Apple. Sin embargo vivo en México, mi cuenta de banco está en México y mis tarjetas han sido emitidas en México por lo que para comprar en la iTMS tuve que crear una cuenta basado en la mentira de que mi lugar de residencia está en Florida (me mude hace 3 años después de dos de vivir en California) y siento un gran remordimiento cada vez que le doy click en “Aceptar” a los términos de la tienda en donde claramente dice que no intentaré hacer uso del servicio fuera de Estados Unidos. Eso es demasiado ilegal para alguien como yo que no tengo ni un solo archivo pirata en mi colección de mas de 10,000 canciones.
abril 21, 2008
Into the Wild
Ahora parece que no hago otra cosa mas que escribir fumadas socio-políticas o hablar de las películas que veo 8 meses después de que salieron de la cartelera, ¿no?
Pues esta vez quede sorprendido porque vi un película que acaba de salir a la renta en iTunes y todavía esta en cartelera en los cines de México. En español se llama “Camino Salvaje” y estoy bastante de acuerdo con la traducción. No es que sea la mejor forma de traducir el titulo pero no creo que hubiera muchas opciones considerando la trama.
Producida por Sean Penn y estrenada originalmente en E.U. en septiembre del 2007, fue bastante ignorada en las nominaciones al Oscar 2008. La historia esta basada en el libro del mismo nombre de Jon Krakauer publicado en 1996 y que narra la aventura real vivida por un joven que le da la espalda a todo en el camino a descubrirse a si mismo.
No voy a arruinarles la ida al cine, solo voy a decirles que hay que ir preparado para ver 150 minutos de una gran historia contada como deben ser contadas las historias que nos enseñan algo: usando todo lo que este al alcance para darnos la perspectiva mas amplia de los acontecimientos, para que no se nos pierda ni un detalle y para que en todo momento estemos seguros de que captamos el mensaje.
A mi no me gusta decir que tal o cual película tiene “mensaje”, me parece redundante pues creo que todas lo tienen; sin embargo hay mensajes que vale la pena poner en película y otros que son solo un pretexto.
Encuentro difícil escribir sobre la belleza de las imágenes, lo bien captadas que están las emociones de los personajes y la soberbia integración de la música. Voy a limitarme a decir que es un producto bien hecho por donde quiera que lo vean y vaya que merece la pena ser visto.
Les dejo las ultimas lineas de la película, no dicen mucho sobre el final pero les aseguro que van a querer recordarlas cuando salgan del cine:
“Happiness is only real when shared”
“To call each thing by it’s right name; by it’s right name”
“What if I were smiling and running into your arms?... Would you see then what I see now?”
Pues esta vez quede sorprendido porque vi un película que acaba de salir a la renta en iTunes y todavía esta en cartelera en los cines de México. En español se llama “Camino Salvaje” y estoy bastante de acuerdo con la traducción. No es que sea la mejor forma de traducir el titulo pero no creo que hubiera muchas opciones considerando la trama.
Producida por Sean Penn y estrenada originalmente en E.U. en septiembre del 2007, fue bastante ignorada en las nominaciones al Oscar 2008. La historia esta basada en el libro del mismo nombre de Jon Krakauer publicado en 1996 y que narra la aventura real vivida por un joven que le da la espalda a todo en el camino a descubrirse a si mismo.
No voy a arruinarles la ida al cine, solo voy a decirles que hay que ir preparado para ver 150 minutos de una gran historia contada como deben ser contadas las historias que nos enseñan algo: usando todo lo que este al alcance para darnos la perspectiva mas amplia de los acontecimientos, para que no se nos pierda ni un detalle y para que en todo momento estemos seguros de que captamos el mensaje.
A mi no me gusta decir que tal o cual película tiene “mensaje”, me parece redundante pues creo que todas lo tienen; sin embargo hay mensajes que vale la pena poner en película y otros que son solo un pretexto.
Encuentro difícil escribir sobre la belleza de las imágenes, lo bien captadas que están las emociones de los personajes y la soberbia integración de la música. Voy a limitarme a decir que es un producto bien hecho por donde quiera que lo vean y vaya que merece la pena ser visto.
Les dejo las ultimas lineas de la película, no dicen mucho sobre el final pero les aseguro que van a querer recordarlas cuando salgan del cine:
“Happiness is only real when shared”
“To call each thing by it’s right name; by it’s right name”
“What if I were smiling and running into your arms?... Would you see then what I see now?”
abril 20, 2008
Atonement
Estuve mucho tiempo buscando una mejor traducción para esta palabra que no sea “expiación” o, por lo menos un significado que pudiera entender sin quemarme la cabeza. Finalmente en el diccionario de la Real Academia de la Lengua encontré que es la acción de expiar (¡obivo!) y que en mi humilde español significa: borrar las culpas.
Si yo hubiera sabido eso ante de ver la película todo hubiera sido menos menos interesante.
Atonement es una producción anglo-francesa que se presento en México en octubre de 2007 dentro del Morelia Film Festival a pocos meses de haberse presentado por primera vez en el Festival de Cine de Venecia (agosto 2007) y a un mes de haberse estrenado oficialmente en Inglaterra (septiembre 7, 2007). Desde entonces había tenido ganas de verla en al cine pero no fue hasta enero de este año que, habiendo obtenido 7 nominaciones al Oscar, se estreno oficialmente en mi país. Una vez mas, no puede ir a verla y no fue hasta hace unos días que vi que ya estaba disponible para rentarla en iTunes que decidí dedicarle la tarde del viernes pasado a verla una y otra vez.
Debo decirles que no puedo ser objetivo cuando veo una película que en algún punto muestra la vida de la gente común en Europa durante la Segunda Guerra Mundial; yo como muchos otros en las Américas aun tengo cerca referencias de viva voz sobre lo que se sufrió y sobre el gran esfuerzo y sacrificio que la población tuvo que hacer para olvidar el horror y volver a darle significado a cada nuevo día, muchas veces a miles de kilómetros de su tierra y de sus familias.
Habiendo dicho esto, tengo que confesar que al final de la película se me escaparon algunas lagrimas y que quede absolutamente conmovido por la historia y por los personajes, por un final inesperado y cruel pero a la vez esperanzador.
La historia no se lleva a cabo durante La Guerra, mas bien tiene su clímax durante la evacuación inglesa del norte de Francia una vez que los alemanes la invadieron en 1939, pero termina mucho tiempo después cuando la certeza de una muerte cercana hace que el arrepentimiento sea inútil y no deja tiempo mas que para imaginar que las cosas fueron diferentes, sentir un poco menos la culpa y morir con algo de paz.
Habiendo secado mis lagrimas, me quedo muy claro que esta película debe ser parte de mi colección y que comparte el puesto de las mejores historias junto a otras como “Indochina” (Francia 1991) y “The Constant Gardener” (Alemania/Inglaterra 2005) en donde la gente se enfrenta a las consecuencias de sus propios actos y decide libremente hacer lo cree que es mejor para ese momento.
Aun los actos mas simples e inocentes pueden desencadenar las mas grandes aventuras y concluir mucho tiempo después como nunca nos lo imaginamos.
Si yo hubiera sabido eso ante de ver la película todo hubiera sido menos menos interesante.
Atonement es una producción anglo-francesa que se presento en México en octubre de 2007 dentro del Morelia Film Festival a pocos meses de haberse presentado por primera vez en el Festival de Cine de Venecia (agosto 2007) y a un mes de haberse estrenado oficialmente en Inglaterra (septiembre 7, 2007). Desde entonces había tenido ganas de verla en al cine pero no fue hasta enero de este año que, habiendo obtenido 7 nominaciones al Oscar, se estreno oficialmente en mi país. Una vez mas, no puede ir a verla y no fue hasta hace unos días que vi que ya estaba disponible para rentarla en iTunes que decidí dedicarle la tarde del viernes pasado a verla una y otra vez.
Debo decirles que no puedo ser objetivo cuando veo una película que en algún punto muestra la vida de la gente común en Europa durante la Segunda Guerra Mundial; yo como muchos otros en las Américas aun tengo cerca referencias de viva voz sobre lo que se sufrió y sobre el gran esfuerzo y sacrificio que la población tuvo que hacer para olvidar el horror y volver a darle significado a cada nuevo día, muchas veces a miles de kilómetros de su tierra y de sus familias.
Habiendo dicho esto, tengo que confesar que al final de la película se me escaparon algunas lagrimas y que quede absolutamente conmovido por la historia y por los personajes, por un final inesperado y cruel pero a la vez esperanzador.
La historia no se lleva a cabo durante La Guerra, mas bien tiene su clímax durante la evacuación inglesa del norte de Francia una vez que los alemanes la invadieron en 1939, pero termina mucho tiempo después cuando la certeza de una muerte cercana hace que el arrepentimiento sea inútil y no deja tiempo mas que para imaginar que las cosas fueron diferentes, sentir un poco menos la culpa y morir con algo de paz.
Habiendo secado mis lagrimas, me quedo muy claro que esta película debe ser parte de mi colección y que comparte el puesto de las mejores historias junto a otras como “Indochina” (Francia 1991) y “The Constant Gardener” (Alemania/Inglaterra 2005) en donde la gente se enfrenta a las consecuencias de sus propios actos y decide libremente hacer lo cree que es mejor para ese momento.
Aun los actos mas simples e inocentes pueden desencadenar las mas grandes aventuras y concluir mucho tiempo después como nunca nos lo imaginamos.
Los malditos Medios (Parte 3)
Hasta el momento todo parece indicar que mi experimento de vivir sin televisión y radio esta siendo exitoso pues me ha permitido crear una imagen del mundo a mi medida, considerando lo que me consta que es un hecho y lo que realmente me afecta de todo lo que pasa. Sin embargo lo mejor que me ha dejado es esta larga reflexión sobre la gran responsabilidad que le hemos entregado a los medios y sobre lo poco que les pedimos a cambio.
Cuando me refiero a “los malditos Medios” no estoy acusando a una empresa, no quiero difundir la vieja idea de que la sociedad somos víctima de un obscuro complot del poder para mantenernos drogados y pasivos mientras le generamos ganancias millonarias a un señor sin escrúpulos que planea esclavizar mundo. Cuando me refiero a esos “malditos Medios” tengo en mente tres cosas:
1. Los medios de comunicación en los países libres (como México) son propiedad del pueblo y es el pueblo el que a través de un gobierno democráticamente elegido, le da a las empresas el permiso y las reglas de operación del medio.
2. Las empresas de medios en las economías de libre mercado (como la mexicana) viven de los anuncios y hasta ahora solo de los anuncios.
3. Es el pueblo quien decide el contenido de los medios de comunicación al expresar su aprobación ya sea por “raiting” o por comprar los productos que ahí se anuncian.
Hasta donde yo recuerdo, los espacios publicitarios mas caros son los de los programas mas vistos y estos programas son los noticiarios locales. Esto significa que las noticas que pasan, la forma en la que las dicen y el efecto que tienen esta de acuerdo al gusto del publico. A la gente le gusta pagar por que le muestren lo peor del mundo, por que le digan que nunca va a salir del hoyo, por que le digan que no es capaz de afectar positivamente a su entorno y por que lo convenzan de lo poco que vale la pena la vida si no fuera por esos momentos en los que se come el caldo que sabe casi como el que preparaba su abuela, o cuando se toma un whisky en las rocas mientras sueña con manejar el ultimo modelo del auto deportivo de moda.
Ojalá y el problema fueran un puñado de empresas maliciosas queriendo engañarnos. Por lo menos habría un punto hacia el cual señalar; nada fácil cuando es evidente que el conjunto de toda la sociedad es el problema.
Yo no digo que no haya quienes se beneficien, no digo que todo sea perfecto y que los medios nos oculten el estado maravilloso de las cosas; una vez mas digo que yo creo que los medios cumplen la importante función de mostrarnos el mundo pero tienen que mostrarnos el mundo que nosotros queramos ver porque si nos muestran otra cosa le cambiamos de canal y no vemos los anuncios que nos hacen comprar los productos de las empresas que finalmente le pagan a los medios.
Cuando deje de ver las noticias de la tele me di cuenta de una cosa: el país en el que vivo no se parece al que dicen que es, la gente no es como dicen, la situación es la misma pero no se vive como la muestran en sus imágenes.
Conforme han pasado los meses me convenzo cada vez mas de que prefiero estar a un lado, segregado y sin entender al resto. Estoy seguro de que vivo lo que es, no lo que me dicen que es y eso me hace sentir positivo sobre le futuro pues no veo el mal por todos lados. Sin embargo me preocupa un poco el hecho de que así como desde niño decidí no exponerme a cierta influencia de los medios como una manifestación de libre albedrío, hay muchas otras formas de influencia de los medios a las cuales estoy expuesto, no quiero dejar de hacerlo y ni siquiera quiero cuestionarlos porque: estoy conforme, porque no soy tan diferente, porque no soy tan inteligente o porque soy parte de la misma sociedad que les paga para ser como son.
Cuando me refiero a “los malditos Medios” no estoy acusando a una empresa, no quiero difundir la vieja idea de que la sociedad somos víctima de un obscuro complot del poder para mantenernos drogados y pasivos mientras le generamos ganancias millonarias a un señor sin escrúpulos que planea esclavizar mundo. Cuando me refiero a esos “malditos Medios” tengo en mente tres cosas:
1. Los medios de comunicación en los países libres (como México) son propiedad del pueblo y es el pueblo el que a través de un gobierno democráticamente elegido, le da a las empresas el permiso y las reglas de operación del medio.
2. Las empresas de medios en las economías de libre mercado (como la mexicana) viven de los anuncios y hasta ahora solo de los anuncios.
3. Es el pueblo quien decide el contenido de los medios de comunicación al expresar su aprobación ya sea por “raiting” o por comprar los productos que ahí se anuncian.
Hasta donde yo recuerdo, los espacios publicitarios mas caros son los de los programas mas vistos y estos programas son los noticiarios locales. Esto significa que las noticas que pasan, la forma en la que las dicen y el efecto que tienen esta de acuerdo al gusto del publico. A la gente le gusta pagar por que le muestren lo peor del mundo, por que le digan que nunca va a salir del hoyo, por que le digan que no es capaz de afectar positivamente a su entorno y por que lo convenzan de lo poco que vale la pena la vida si no fuera por esos momentos en los que se come el caldo que sabe casi como el que preparaba su abuela, o cuando se toma un whisky en las rocas mientras sueña con manejar el ultimo modelo del auto deportivo de moda.
Ojalá y el problema fueran un puñado de empresas maliciosas queriendo engañarnos. Por lo menos habría un punto hacia el cual señalar; nada fácil cuando es evidente que el conjunto de toda la sociedad es el problema.
Yo no digo que no haya quienes se beneficien, no digo que todo sea perfecto y que los medios nos oculten el estado maravilloso de las cosas; una vez mas digo que yo creo que los medios cumplen la importante función de mostrarnos el mundo pero tienen que mostrarnos el mundo que nosotros queramos ver porque si nos muestran otra cosa le cambiamos de canal y no vemos los anuncios que nos hacen comprar los productos de las empresas que finalmente le pagan a los medios.
Cuando deje de ver las noticias de la tele me di cuenta de una cosa: el país en el que vivo no se parece al que dicen que es, la gente no es como dicen, la situación es la misma pero no se vive como la muestran en sus imágenes.
Conforme han pasado los meses me convenzo cada vez mas de que prefiero estar a un lado, segregado y sin entender al resto. Estoy seguro de que vivo lo que es, no lo que me dicen que es y eso me hace sentir positivo sobre le futuro pues no veo el mal por todos lados. Sin embargo me preocupa un poco el hecho de que así como desde niño decidí no exponerme a cierta influencia de los medios como una manifestación de libre albedrío, hay muchas otras formas de influencia de los medios a las cuales estoy expuesto, no quiero dejar de hacerlo y ni siquiera quiero cuestionarlos porque: estoy conforme, porque no soy tan diferente, porque no soy tan inteligente o porque soy parte de la misma sociedad que les paga para ser como son.
abril 19, 2008
Los malditos Medios (Parte 2)
Cuando digo que deje de pagar por el servicio de televisión me refiero que renuncie a los mas de 100 canales de noticas, espectáculos, series, películas y documentales de todo el mundo, renuncie a tener acceso al “mainstream” con el riesgo de dejar de ser un niño “normal” de nuevo, de volver a ser un remedo de intelectual, “snob”, frustrado y clasista tal como en su momento me toco ser llamado.
Dejar de escuchar la radio tuvo menos implicaciones; era un asunto de capacidad tecnológica puesto que mi iPod no tenia radio, sin embargo también era renunciar a escuchar lo que todos a mi alrededor escuchaban, enterarme de las mismas cosas y al mismo tiempo.
A mas de un año de iniciar el experimento puedo decirles que me siento un poco menos que normal y mas excluido que en ningún otro momento; sin embargo siento que vuelvo a tener la capacidad de ver las cosas desde otro ángulo.
De ninguna manera se imaginen que yo creo que la gente que ve tele, escucha las noticas en la radio o que quienes vieron Chespirito en su infancia son ahora tontos, menos inteligentes o cortos de visión. No, de ninguna manera; tan solo están mas expuestos que yo a los medios masivos de comunicación tradicionales y es precisamente eso de lo que quiero hablar.
Ahora cuando platico con algunos de mis amigos o cuando escucho alguna platica sobre la situación actual o la notica del momento, me parece que no es tan fácil no estar enterado (mi caso) pero que nos enteramos de cosas diferentes y sobre todo, entendemos las cosas de manera distinta. Mi teoría es que yo debo de ver a mi alrededor para ubicar la situación, para ver en los hechos lo que tanto se dice y esperar a sentir en mi mismo el efecto de cualquier cosa que sea noticia, mientras que para la gente que vio la noticia en la tele todo esta muy claro, las cosas son de un solo color y el efecto es inmediato. Efectivamente, me parece que no hay mucho que cuestionar cuando las imágenes son tan claras, lo cuestionable es el origen de esas imágenes y la razón por la que nos son presentadas.
Si en el noticiario me dicen que somos el país mas pobre del mundo y me muestran imágenes de una comunidad marginada en el sierra de sureste no me va a caber duda de que vivo en el el país mas pobre del mundo y si me dicen que en todas las esquinas corro el riesgo de que me roben la cartera y me muestran a un señor con cara de maleante parado en una esquina, no voy a dudar en cuidar mi cartera cada vez que llegue a una esquina. De igual forma si me dicen que desayunando Special-K voy a tener un abdomen plano y a ser exitoso, no duden que la próxima vez que me vea en el espejo me voy a ver mas delgado y guapo.
Que creamos todo lo que nos dicen los medios no es casualidad, nosotros les hemos dado el poder de decirnos los que es verdad y lo que no lo es. Les pagamos para que nos muestren el mundo, para que nos eduquen, nos transformen, nos mantengan unidos y de paso nos entretengan. Pero les pagamos aun mas si nos muestran lo peor del mundo, si nos mal educan, si evitan que nos transformemos en lo que debemos ser, si nos hacen odiarnos los unos a los otros y si nos hacen creer que eso es todavía mas entretenido.
Dejar de escuchar la radio tuvo menos implicaciones; era un asunto de capacidad tecnológica puesto que mi iPod no tenia radio, sin embargo también era renunciar a escuchar lo que todos a mi alrededor escuchaban, enterarme de las mismas cosas y al mismo tiempo.
A mas de un año de iniciar el experimento puedo decirles que me siento un poco menos que normal y mas excluido que en ningún otro momento; sin embargo siento que vuelvo a tener la capacidad de ver las cosas desde otro ángulo.
De ninguna manera se imaginen que yo creo que la gente que ve tele, escucha las noticas en la radio o que quienes vieron Chespirito en su infancia son ahora tontos, menos inteligentes o cortos de visión. No, de ninguna manera; tan solo están mas expuestos que yo a los medios masivos de comunicación tradicionales y es precisamente eso de lo que quiero hablar.
Ahora cuando platico con algunos de mis amigos o cuando escucho alguna platica sobre la situación actual o la notica del momento, me parece que no es tan fácil no estar enterado (mi caso) pero que nos enteramos de cosas diferentes y sobre todo, entendemos las cosas de manera distinta. Mi teoría es que yo debo de ver a mi alrededor para ubicar la situación, para ver en los hechos lo que tanto se dice y esperar a sentir en mi mismo el efecto de cualquier cosa que sea noticia, mientras que para la gente que vio la noticia en la tele todo esta muy claro, las cosas son de un solo color y el efecto es inmediato. Efectivamente, me parece que no hay mucho que cuestionar cuando las imágenes son tan claras, lo cuestionable es el origen de esas imágenes y la razón por la que nos son presentadas.
Si en el noticiario me dicen que somos el país mas pobre del mundo y me muestran imágenes de una comunidad marginada en el sierra de sureste no me va a caber duda de que vivo en el el país mas pobre del mundo y si me dicen que en todas las esquinas corro el riesgo de que me roben la cartera y me muestran a un señor con cara de maleante parado en una esquina, no voy a dudar en cuidar mi cartera cada vez que llegue a una esquina. De igual forma si me dicen que desayunando Special-K voy a tener un abdomen plano y a ser exitoso, no duden que la próxima vez que me vea en el espejo me voy a ver mas delgado y guapo.
Que creamos todo lo que nos dicen los medios no es casualidad, nosotros les hemos dado el poder de decirnos los que es verdad y lo que no lo es. Les pagamos para que nos muestren el mundo, para que nos eduquen, nos transformen, nos mantengan unidos y de paso nos entretengan. Pero les pagamos aun mas si nos muestran lo peor del mundo, si nos mal educan, si evitan que nos transformemos en lo que debemos ser, si nos hacen odiarnos los unos a los otros y si nos hacen creer que eso es todavía mas entretenido.
Los malditos Medios (Parte 1)
Hace mas de un año que decidí dejar de pagar por el servicio de televisión (cable en mi caso) y que preferí enterarme de las noticas por otro medio que no fuera escuchando la radio en el largo trayecto a la oficina.
Al principio me parecía que no iba a lograrlo y que en algún momento me harían falta, que me iba a aburrir o a perder de algo “bueno” o “interesante” y que al paso de los meses iba a quedar rezagado, excluido y marginado. Pero antes de seguir con esto, quiero contarles algo de me paso a lo largo de mi infancia y que me marco, en su momento me hizo diferente y hoy me hace ver las cosas desde otro ángulo.
A principios de los ‘80s, en mi ciudad y para una familia media no había muchas opciones de televisión a parte de los 4 o 5 canales abiertos que transmitían algo como 12 horas al día cada uno y solo unas 6 horas de programación para niños entre caricaturas extranjeras (las típicas de EU y algunas japonesas) y uno que otro show con gente de carne y hueso producidos en México. Las caricaturas pasaban por un canal y los otros programas por otro canal en el que también pasaban las famosísimas telenovelas, las noticias, el fútbol y algunos programas de espectáculos por las noches.
28 años después ya no recuerdo si era una prohibición explícita o solo una sugerencia pero a mis padres no les parecía buena idea que viéramos otra cosa que no fueran caricaturas. Toleraban las “series gringas” y alguno que otro especial con los cantantes infantiles de moda pero estaban en contra de que recibiéramos influencia de los programas nacionales que reflejaban “lo típico”, lo vulgar y lo común. Por supuesto que yo no podía ver telenovelas, no veía Chespirito y nunca vi a Chabelo. Las telenovelas la veía a escondidas, nunca me gusto Chespirito y nunca me intereso ver a Chabelo.
El efecto de no ver estos programas (en particular Chespirito) no lo sentí en la infancia, fue hasta que tenia entre 13 y 15 años que empece a notar que mis amigos hablaban de algo de lo que yo no sabia nada y, sobre todo note que este asunto me dejaba de lado y me hacia ver como raro y “snob” si decía que nunca me había interesado y ¡las razones!
De lo que puedo estar seguro es de que nunca hice el ridículo imitando a tan ordinarios personajes, nunca me hizo gracia su irreverencia ignorante y siempre me pareció que esas situaciones no tenían par en la realidad que yo me estaba construyendo a mi mismo. Siempre me pareció que ser un niño mexicano ingenioso y travieso no tenia nada que ver con ser un “pelado”, grosero, mentiroso y amañado que siempre pierde o que nunca gana limpiamente. Honestamente, yo hubiera querido que me gustara Chespirito para ser “normal” pero... nunca fui lo que se puede decir un niño “normal” así que de vez en cuando me ponía a observar a los otros niños y a ver en ellos la gran influencia que un solo programa semanal de 30 minutos tenia sobre de ellos.
En su momento yo decía que esos programas era para “el resto”, “los de abajo” y otras tonterías para no sentirme tan excluido; hoy tengo que aceptar que no les hizo tanto daño como yo pensaba y peor aun me doy cuenta de que la mala influencia estaba por todos lados y que yo tampoco me libre de ella.
Al principio me parecía que no iba a lograrlo y que en algún momento me harían falta, que me iba a aburrir o a perder de algo “bueno” o “interesante” y que al paso de los meses iba a quedar rezagado, excluido y marginado. Pero antes de seguir con esto, quiero contarles algo de me paso a lo largo de mi infancia y que me marco, en su momento me hizo diferente y hoy me hace ver las cosas desde otro ángulo.
A principios de los ‘80s, en mi ciudad y para una familia media no había muchas opciones de televisión a parte de los 4 o 5 canales abiertos que transmitían algo como 12 horas al día cada uno y solo unas 6 horas de programación para niños entre caricaturas extranjeras (las típicas de EU y algunas japonesas) y uno que otro show con gente de carne y hueso producidos en México. Las caricaturas pasaban por un canal y los otros programas por otro canal en el que también pasaban las famosísimas telenovelas, las noticias, el fútbol y algunos programas de espectáculos por las noches.
28 años después ya no recuerdo si era una prohibición explícita o solo una sugerencia pero a mis padres no les parecía buena idea que viéramos otra cosa que no fueran caricaturas. Toleraban las “series gringas” y alguno que otro especial con los cantantes infantiles de moda pero estaban en contra de que recibiéramos influencia de los programas nacionales que reflejaban “lo típico”, lo vulgar y lo común. Por supuesto que yo no podía ver telenovelas, no veía Chespirito y nunca vi a Chabelo. Las telenovelas la veía a escondidas, nunca me gusto Chespirito y nunca me intereso ver a Chabelo.
El efecto de no ver estos programas (en particular Chespirito) no lo sentí en la infancia, fue hasta que tenia entre 13 y 15 años que empece a notar que mis amigos hablaban de algo de lo que yo no sabia nada y, sobre todo note que este asunto me dejaba de lado y me hacia ver como raro y “snob” si decía que nunca me había interesado y ¡las razones!
De lo que puedo estar seguro es de que nunca hice el ridículo imitando a tan ordinarios personajes, nunca me hizo gracia su irreverencia ignorante y siempre me pareció que esas situaciones no tenían par en la realidad que yo me estaba construyendo a mi mismo. Siempre me pareció que ser un niño mexicano ingenioso y travieso no tenia nada que ver con ser un “pelado”, grosero, mentiroso y amañado que siempre pierde o que nunca gana limpiamente. Honestamente, yo hubiera querido que me gustara Chespirito para ser “normal” pero... nunca fui lo que se puede decir un niño “normal” así que de vez en cuando me ponía a observar a los otros niños y a ver en ellos la gran influencia que un solo programa semanal de 30 minutos tenia sobre de ellos.
En su momento yo decía que esos programas era para “el resto”, “los de abajo” y otras tonterías para no sentirme tan excluido; hoy tengo que aceptar que no les hizo tanto daño como yo pensaba y peor aun me doy cuenta de que la mala influencia estaba por todos lados y que yo tampoco me libre de ella.
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